10 noviembre 2018

CROWDFUNDING 33 (+1) Plumas y un tintero, una antología de relatos de autores de Barrios de Letras

Con motivo del I Aniversario de Vías Literarias, se ha lanzado este crowdfunding para sacar adelante una maravillosa antología que recoge 34 relatos de autores que formamos parte de la iniciativa Barrios de Letras (a la que me uní con mis novelas, como os comenté por aquí).

Vías Literarias de Barrios de Letras es una actividad cultural que consiste en acercar autores a lectores del mundo. Los escritores que formamos parte de esta iniciativa, donamos nuestros libros a distintos establecimientos tales como bares, cafeterías, hoteles, etc. para que puedas conocer nuestras obras mientras visitas algunos de estos lugares de ensueño.

Actualmente, ya somos más de cien escritores en Barrios de Letras.

¿En qué consiste el Crowdfunding?

34 escritores de Barrios de Letras hemos preparado un libro que incluye un relato o poesía de cada uno, con el objetivo de darnos a conocer entre vosotr@s, lectores y lectoras, y poder seguir llevando la literatura a todos los establecimientos que forman parte de Vías Literarias.

Podéis encontrar toda la información acerca del crowdfunding aquí:

Nos podéis ayudar siendo mecenas y/o difundiendo la información con el hashtag  #ApoyolaCulturaVL.


Si queréis saber quiénes somos los autores que hemos participado, basta con consultar el siguiente enlace:
Y para seguir el desarrollo de esta actividad, tenéis estas cuentas en Twitter, donde se irán publicando todas las novedades.


Por cierto, la portada del libro es una preciosa ilustración de Pedro Guzmán.

¿Os animáis a acompañarnos en esta aventura?  :)


31 octubre 2018

Relato: La lavandera

Relato La Lavandera de M.A. Álvarez
Especial Halloween 2018. Parte II.

Continuamos con el Especial Halloween 2018. Hoy os traigo un nuevo relato de mi autoría titulado La lavandera que pertenece al género de fantasía oscura.

Este relato ha sido publicado en la revista 12 Relatos a Medianoche, editada por La Cabina de Nemo. Dicha revista contiene diversos relatos de terror y cada uno de ellos ha sido ilustrado, al igual que la portada,  por Ernesto Lovera y Ester Salguero (Korat Studio).

El propio director de la revista nos la presentó recientemente en Facebook:


Y a continuación podéis leer mi relato:

La lavandera


Relato: La lavandera (M.A. Álvarez). 

Publicado en el espacial de terror 12 Relatos a Medianoche (La Cabina de Nemo).


   A la edad de doce años, me encontraba sirviendo a un severo caballero. Había sido designado su escudero antes de alcanzar la edad apropiada, pero eran tiempos duros y consideraron que ya tenía los años suficientes como para acudir a la batalla. 

  Antes de conocerle, ardía en mi interior el ferviente deseo de asistir a un noble guerrero. Sin embargo, tras pasar unos meses a su servicio, recibiendo un trato demasiado cruel, me lamentaba profundamente cada interminable jornada que tenía que pasar a su lado.

  Estábamos de viaje y uno de los días, no sabría decir cuál porque ya había perdido hasta la noción del tiempo y mi existencia a causa de su perversidad, llegamos a una pequeña y mísera villa cercana a un río. Sus casas eran de madera, con techos de paja, y los caminos de tierra y fango.

  Mi señor buscó descanso en la posada. Allí, pronto le reconocieron como caballero, pues… al menos en apariencia lo era. Le atendió un anciano que a duras penas mantenía su negocio del hospedaje y tras ofrecerle comida y un buen vino, le aconsejó que abandonara la aldea antes de que anocheciera. Aquello contrarió enormemente a mi señor. No quería dormir otra noche al raso y terminó amenazando al pobre desdichado.
  —Pero noble caballero, vuestra vida corre peligro e incluso la del joven que os acompaña. Todo guerrero de vuestra clase que pernocta en nuestro pueblo, desaparece para siempre —le explicó.
  —¿Como que desaparece para siempre? —rió él, incrédulo.
  —Se lo lleva la lavandera.
  El caballero carcajeó.
  —¿Quién?
 —Hace varios años, esta aldea fue arrasada por guerreros de vuestra condición. Quitaron la vida a muchos de los habitantes, entre ellos a una joven lavandera. Ella murió en la orilla del río a manos de un hombre de metal, como vos, allá donde su cauce se pierde en el bosque por el oeste, cuando había ido a realizar su labor. Pero ha regresado… No tolera la presencia de los hombres de armas. Cuando nos visita uno de los vuestros, escuchamos su canto de madrugada y jamás volvemos a verle.

  Mi señor volvió a reír y le dejó bien claro al posadero que no tenía intenciones de marcharse hasta el alba. Según él, no le temía a nada.


*****

  Por el contrario, yo sí que le di cierta veracidad a la historia y lo notó. Por la tarde, cuando me encontraba ocupándome de su caballo, mi señor me dijo:
  —¿Tienes miedo? ¿De verdad te has creído ese ridículo cuento?
  —No… No lo sé —respondí con temor a no acertar con mi respuesta.
 —Mi pobre y palurdo escudero… Dudo que alguien tan patético como tú llegue a ser caballero algún día. Está bien, para que no temas a esas habladurías, te pondré una prueba. Coge un odre y ve a llenarlo de agua al río, justo donde dice ese anciano que le dieron muerte a la joven lavandera.
  —¿Qué? ¿Yo solo? Pero…
  —¿Vas a desobedecerme? — levantó su mano hacia mí.
  —No, no, mi señor... Iré enseguida.


  Tomé el odre y mi vieja espada y, temeroso, me encaminé hacia el bosque.

  No tardé en llegar a mi destino. Me arrodillé en la orilla del río, justo donde aconteció el fatídico suceso, y acerqué el recipiente al agua.

  Mientras se llenaba, brotó en mí una incómoda sensación de impaciencia que se tornó en sobresalto cuando me pareció escuchar un ruido que venía del otro lado de las aguas. Esto hizo que, sin pretenderlo, soltara el odre y este fue arrastrado por la corriente.

  No vi nada en la otra orilla, pero el miedo de que pudiera tratarse de la lavandera quedó eclipsado por el perturbador espanto que sentía solo de pensar en que tendría que volver a la posada con las manos vacías.

  Cuando llegué, me disculpé. Me disculpé mucho. No obstante, mis súplicas no sirvieron para hacer menos duro mi castigo.


*****


  Finalmente, la noche engulló la aldea. Mi señor entró en la estancia reservada para él en la primera planta de la posada y, como parte de mi aprendizaje, me ordenó que me quedase vigilando junto a la puerta, desde fuera.

 Tomé mi escudo y espada y me senté junto a la entrada. Estaba muy cansado, el viaje estaba siendo agotador y todavía me dolían los golpes que había recibido momentos antes. No podía evitar preguntarme sobre si la lavandera aparecería o no una y otra vez. Debía prestar atención y mantenerme despierto. Aunque esto último me estaba costando mucho más de lo que imaginara en un principio. Cuando el silencio reinó por completo en la posada, me fue imposible combatir el sueño y me quedé dormido.

  No puedo decir cuánto tiempo pasó exactamente, pero un canto que provenía del interior de la estancia me despertó de repente. Agarré con fuerza mi espada y mi escudo y entré raudo.
  —¡Mi señor! —exclamé al tiempo que abría la puerta.

  La estancia estaba sumida en las tinieblas, salvo por la pálida luz lunar que entraba por la ventana abierta, la cual dejaba pasar también un viento helado. En la oscuridad pude distinguir la presencia de una mujer que estaba junto a la cama, de pie. Una de sus manos se apoyaba sobre el rostro del caballero, el cual reposaba inmóvil, no pudiendo hacer otra cosa que emitir ininteligibles quejidos, como si se estuviera lamentando de un profundo dolor.
 —Por favor… márchate… —le pedí a la mujer, alzando mi espada hacia ella. Mi mano temblaba por sí sola… pero mi labor era defender a mi señor y temía demasiado fracasar.

  Entonces, ella se aproximó hasta mí. Su extraña forma de caminar me asustó. Sus bruscos movimientos escapaban a toda normalidad. Tomó mi espada por el filo, tiró de ella y me la quitó para arrojarla al otro lado del habitáculo. En esos momentos, pude ver mejor su lúgubre y cadavérico rostro y el impacto me hizo retroceder. Quise alcanzar la puerta para pedir ayuda, pero ella se interpuso.

  Me vi obligado a adentrarme más en la estancia, de espaldas, con el fin de mantener toda la distancia posible con la macabra figura sin perderla de vista, tal y como me habían enseñado a actuar contra un enemigo. Pero ella volvió a acercarse demasiado… Cerré los ojos, me cubrí con el escudo y súbitamente sentí un fuerte golpe en el mismo con la suficiente fuerza como para hacer que me precipitara por la ventana. Ni siquiera me percaté de que la tenía justo detrás.

  Al caer al suelo, perdí el conocimiento.


*****


  Cuando desperté, seguía siendo de noche.

  Lo primero que vi fueron unos árboles que me resultaron muy familiares. Me dolía mucho el codo y el costado derechos. Apenas podía incorporarme. Observé mis alrededores y de pronto me alarmé al escuchar el murmullo del río.

  Detrás de mí, un canto, sumado a una voz angustiosa, me hizo girarme para buscar su origen en la oscuridad.

  En la orilla del río, hallé a la siniestra joven, lavando, y tras ella, estaba el caballero. Permanecía en el suelo, paralizado, como lo estuvo en la habitación, dejando escapar graves suspiros de agonía.

  Pero había algo más, algo tan terrible que, al comprenderlo, me vi sobrepasado por el pánico. La joven lavandera no estaba limpiando ninguna prenda de tela, era algo que desprendía sangre que se vertía en las aguas del río, volviéndolas escarlatas. Se trataba de la piel del caballero. Mi señor estaba desollado desde la cabeza hasta el torso. Era su piel lo que lavaban sus descompuestas manos mientras su demacrada boca entonaba la melodía.

  Yo tuve que tapar la mía para ahogar un grito.

  Cuando consideró que la piel estaba limpia, se dirigió hacia mi señor, se arrodilló junto a él y le arrancó desagradablemente otro trozo del brazo, con sus propias manos.

  Después, su atención se centró en mí. Se levantó y comenzó a aproximarse. Tuve que arrastrarme para retroceder en un vano intento de escapar. A cada paso que ella daba, más me desbordaba el horror.

  Me agarró de una pierna y me llevó hasta el caballero mientras le imploraba que me soltara. Una vez que estuvimos a su lado, tomó una de mis manos y la colocó en el brazo de mi señor, por donde debería seguir siendo desollado.

  Me costó unos instantes llegar a la terrible conclusión de que ella pretendía hacerme partícipe de aquella atrocidad y, entonces, el caballero me dirigió unas palabras que pude entender.

—Inútil… Vas a pagar caro haber fracasado...

  Su amenaza se abatió implacablemente sobre mí e imaginar otra brutal y despiadada paliza por su parte hizo que se me helara la sangre.

  Mis manos optaron por arrancar su piel, tal y como lo había hecho la lavandera.

FIN


Espero que os haya gustado y...

¡Feliz Halloween!

28 octubre 2018

Mis curiosidades: Visita al Castillo de Niebla

Castillo de Niebla. Castillo de los Guzmanes,
Por mi gusto por la historia, el arte y la cultura, nace en mi blog la sección Mis curiosidades en la que iré recogiendo entradas con temáticas relacionadas.
Además, todo esto supone una gran fuente de inspiración y documentación para mi escritura.  😃

Especial Halloween 2018. Parte I.

A pocos días de Halloween, he pensado en dedicar esta tercera entrada de la nueva sección en mi blog “Mis curiosidades” a mi visita al Castillo de Niebla o Castillo de los Guzmanes, en Huelva. ¿Por qué? Porque uno de los espacios que destaca en esta edificación son las antiguas mazmorras medievales, que cuenta con dos niveles subterráneos donde se exponen más de treinta instrumentos de tortura. Sin duda, un lugar escalofriante…

Pero antes de adentrarnos en ellas, veamos un poco sobre Niebla y el Castillo para ponernos en contexto.

Niebla, Ciudad Turística

Niebla fue un destacado enclave en los albores de la historia, asentamiento de diferentes pueblos como fenicios, romanos, visigodos y musulmanes. La ciudad de Niebla fue la capital de su antiguo Condado y está enclavada en la comarca del Condado. Se encuentra a 25 kilómetros de Huelva y a 55 de Sevilla.

Niebla, Huelva. Ciudad turística.

Niebla es heredera de un importante legado histórico-monumental. Con su centro histórico y sus murallas fue declarada conjunto monumental histórico artístico en 1982.

El Castillo de Niebla

El Castillo de Niebla es también conocido como castillo de los Guzmanes. Es probable que, aunque levantado en el Siglo XV, como consta en diversos documentos, en su solar hubiera existido con anterioridad una ciudadela romana, una fortaleza visigoda y un Alcázar árabe.


Esta fortaleza ha sufrido grandes daños y saqueos a lo largo del tiempo. El terremoto de 1755 afectó seriamente a la torre del Homenaje y los franceses volaron el edificio al abandonarlo en 1812. Desde entonces, sobre sus muros se levantaron numerosas viviendas, más tarde desalojadas para las restauraciones.

Actualmente, el Castillo dispone de más de diez salas tematizadas con rigor histórico, los torreones con vistas al puente romano, al río Tinto y a la propia ciudad y dos niveles de mazmorras. El visitante puede sumergirse en la vida, costumbre y sociedad de la Niebla Bajo Medieval

Este es un plano de la planta del castillo que me entregaron el día que fui a la visita:

Plano Castillo de Niebla

En él se recogen las partes el castillo y las diferentes salas que se pueden visitar.

A continuación, os muestro algunas imágenes que tomé durante la visita (que fue en el año 2014). En esta ocasión realicé vídeos mayoritariamente.

Empezando desde lo más general del interior, esta es una vista del Patio de Armas y el Patio de Caballerizas.



Viendo el plano nos podemos situar en el espacio. Yo estaba grabando desde el punto 11.

Y estas son algunas imágenes de varias salas temáticas y rincones del castillo:

Pozo en el Patio de Caballerizas (el pozo también aparece marcado en el plano).

Castillo de Niebla. Pozo. Caballerizas


Partes de armaduras en la Armería.

Castillo de Niebla. Armería.

Chimenea en la Cocina.

Castillo de Niebla. Cocina.

En cuanto a la comida, se puede destacar que, aunque en proporciones bien diferentes según los grupos sociales, pan, carne, vino y pescado, que no faltaba en el condado, constituían la base de la alimentación.
Pero Niebla, además, contó con la rica tradición culinaria musulmana. En la cocina del Alcázar, los cocineros se esmeraban preparando riquísimo alfajores y pestiños, albóndigas con comino, gachas de carne y sémola, cuscús, empanadas de guisantes y merluza, pescado al cilantro verde o berenjenas rellenas.

Y hasta aquí llega una breve visita por el Castillo de Niebla. El exterior, bañado por la luz de día.

Pero, en la parte subterránea, se encuentran las mazmorras. Sumidas en oscuridad y tinieblas. Una de las partes más destacadas de la visita al castillo. 


Las Mazmorras del Castillo de Niebla

⚠️ ¡OJO! Este contenido puede resultar impactante. ⚠️
Si tienes mucha sensibilidad hacia este tema, por favor, detente aquí y quédate en la visita exterior del castillo que hemos recorrido hasta ahora.

Y si finalmente decides continuar, entonces descenderemos hasta el pasaje más lúgubre del castillo:

Debido a Halloween, dedico un apartado único a las Mazmorras del Castillo de Niebla. Como ya hemos visto, este tétrico espacio consta de dos plantas subterráneas en cuyo interior se alojan numerosos instrumentos de tortura.

Y no solo resulta escalofriante dar un paseo por el lugar por dichos instrumentos (que no es poco)... La oscuridad y los efectos sonoros propios de las mazmorras (gritos de lamento, movimiento de cadenas...) recrean un ambiente de terror para que nos hagamos una idea de la sombría atmósfera que se respiraba entre aquellos muros.

Aquí os muestro otro breve vídeo para que podáis escuchar estos sonidos, mientras se ven algunos de estos instrumentos.



Desde el mismo instante en el que nos adentramos en las mazmorras, encontramos instrumentos de tortura junto a sus carteles explicativos. Y según vamos avanzando por los oscuros pasillos, se vuelven más retorcidos.

De los numerosos instrumentos, voy a citar algunos de ellos. Las imágenes en este caso, al ser un lugar tan oscuro, no están del todo nítidas, además de ser sacadas de vídeo. Pero... ¿acaso no le da eso un halo de misterio?

Vamos allá:

Picota de tonel.


Este instrumento me llamó la atención porque no lo conocía. Como se explicaba en su correspondiente cartel, se trataba de una especie de vergüenza que se infringía sobre todo a los borrachos. Los barriles eran de dos tipos: Cerrados en el fondo y la víctima se colocaba dentro con orines, estiércol o simplemente con agua podrida ("simplemente..."). O los abiertos para que las víctimas caminasen por las calles de la ciudad con ellos a cuestas. Esto provocaba mucho dolor debido al gran peso que tenían que acarrear.


La mordaza o el barbero de hierro.



Este artilugio sofocaba los gritos de los condenados para que no estorbaran la conversación de los verdugos. La "caja" de hierro del interior del aro era embutida en la boca de la víctima y el collar asegurado a la nuca. Un agujero permitía el paso del aire, pero el verdugo lo podía tapar con el dedo y provocar asfixia.


La rueda para despedazar.



La rueda para despedazar era el instrumento de ejecución más común en la Europa germánica, después de la orca, desde la baja edad Media hasta principios del siglo XVIII. La víctima desnuda, era estirada boca arriba en el suelo con los miembros extendidos al máximo y atados a estacas o anillas de hierro. Bajo las articulaciones, se colocaban atravesados trozos de madera. El verdugo, asestando violentos golpes con la rueda, machacaba entonces hueso tras hueso y articulación tras articulación, incluidos los hombros y caderas, procurando no asestar golpes fatales. Después se desataba a la víctima e introducía entre los radios de la gran rueda horizontal al extremo de un poste que posteriormente se alzaba. Luego, los cuervos arrancarían tiras de carne y vaciarían los ojos hasta que llegaba la muerte. Probablemente era la más larga y atroz agonía que se era capaz de infligir.


¿A que ahora no parece tan grave meterse en un barril lleno de heces y orines...?


La silla de interrogatorios.



Creo que aquí no hacen falta muchas explicaciones...

Otros instrumentos macabros que se podían encontrar, además de muchos más, eran el famoso potro y la conocida jaula colgante. Junto a la jaula, había un esqueleto real encontrado en la zona (tengo la imagen pero ha dado un poco de reparo ponerla).

Para "rematar", lo último que vemos, al llegar al fondo de la mazmorra, es la figura del verdugo, portando su correspondiente hacha.


Y esto es solo una pequeña muestra de lo que podemos encontrar en las mazmorras del Castillo de Niebla.


Iba a escribir un ¡Espero que os haya gustado! Como en otras publicaciones anteriores. Pero no sé si "gustar" es una palabra adecuada para este contenido sobre instrumentos de tortura... Dejémoslo en un... "¿Qué os ha parecido?" 😅


Sobre mi escritura...

Para finalizar, os comento algunas impresiones mientras estaba redactando esta entrada. Esta última parte de las mazmorras me recordó inevitablemente a un capítulo de mi novela de terror El rostro en el laúd, en el que uno de los personajes tiene una amarga estancia en uno de estos oscuros lugares. Este fue sin duda el capítulo más intenso y tenebroso que escribí y me transmitía una sensación de intranquilidad que me impactaba bastante. Al ser del género de terror y por cuestiones de la trama, esta temática encajaba con las circunstancias del argumento. Pero lo dicho, yo creo que ha sido el texto que he escrito que me ha causado más impacto.


Por otra parte, en la nueva novela que estoy escribiendo ahora, en un contexto medieval, hay un personaje cuyo oficio es el de verdugo y muestra otro punto de vista diferente: la pesadumbre causada por tener que dedicar su vida a esta labor que pasaba de padres a hijos.


¡El día 31 continúa el Especial Halloween!

El día 31 os traeré la segunda parte de este Especial Halloween 2018. Se trata de un relato inédito de fantasía oscura que ha sido publicado recientemente en un especial de terror. ¡Continuaremos con el horror medieval!


Notas:
Imagen principal: M.A. Álvarez.
Imágenes Niebla, Ciudad Turística, Exterior Castillo de Niebla y Plano: Turismo.


08 octubre 2018

Sorteo Casos descartados. ¡Hasta el 18 de octubre!


Mucho más que un libro sortea un ejemplar de mi novela Casos descartados dedicado a sus lectores.

Para participar en el sorteo solo hay que responder a dos sencillas preguntas y enviar las respuestas a info@muchomasqueunlibro.com.

Podéis encontras toda la información aquí:

¡Hasta el 18 de octubre

Actualización 19/10/2018


¡Ya tenemos ganador del sorteo de Casos descartados!

El ganador ha sido anunciado en la web de Mucho más que un libro: ¡"Casos descartados" ya tiene ganador! 

Enhorabuena y gracias por participar :)




06 octubre 2018

Barrios de Letras apoya a la Biblioteca Municipal de Cebolla

Ayer el escritor Fernando Cotta Pollo (autor de "El Duque del Altozano", mecenas de la iniciativa literaria Barrios de Letras) acudió a la Biblioteca Municipal de Cebolla en Toledo, cuyos libros se vieron destrozados por la inundación, para llevar los libros donados por escritores que formamos parte de Vías Literarias y Barrios de Letras.


¡Pero todavía necesitan muchos más libros!


El pasado 8 de septiembre, la localidad toledana de Cebolla fue víctima de una gran riada que provocó graves desperfectos en calles y viviendas, afectando también a la biblioteca del municipio, situada en el centro de la localidad, donde los efectos de las inundaciones han sido mayores. 

Cientos de libros quedaron sepultados por el barro, suponiendo lamentables pérdidas para la Biblioteca.

Desde muchos puntos de España, otras bibliotecas, escritores y asociaciones literarias muestran su apoyo mediante la donación de libros para que este espacio pueda volver a resurgir como el centro de lectura que siempre ha sido. 

Podéis encontrar más información en el siguiente artículo de ABC y otros medios en la red:


Se puede colaborar mediante la donación de libros, pero también resulta de gran ayuda que se difunda el mensaje. 

¡Os animo a contar en vuestro blog y/o redes sociales este suceso para que  llegue a más lectores y escritores!

23 septiembre 2018

Microrrelato: Tablero de Ouija

M.A. Álvarez. Microrrelato

Microrrelato para la iniciativa: Reto: 5 líneas.  Septiembre 2018.

Se trata de un reto planteado por Adella Brac en su blog. Consiste en escribir cada mes un relato de 5 líneas que incluya las tres palabras propuestas, escogidas al azar.

Las palabras de este mes son:
Primero, mientras y hecho.


Y volviendo al género de terror, este es el micro que se me ha ocurrido:

Tablero de Ouija
Mientras el vaso se deslizaba hasta el primero de los caracteres en el tablero de Ouija, sentí que tanto la emoción como el terror me desbordaban. Nunca había hecho esto antes. Se formularon muchas preguntas tras establecer el contacto: “¿Hay alguien ahí?” “¿Cómo te llamas?”  “¿Eres un espíritu?” “¿Cuándo moriste?” “¿Cómo…?” ¡Tiene gracia! Cuando estaba vivo nadie se preocupaba por mí y ahora ellos querían saberlo todo.


¡Espero que os guste!


Sobre el tablero de Ouija


La ouija (del francés "oui" (sí) y del alemán "ja" (sí) ) o güija (según la ortografía recomendaba por la RAE), es un tablero de madera que consta de letras y números y tiene como objetivo contactar con espíritus.

Como ya hemos visto en muchas películas de terror, el tablero tiene un puntero movible (o también se puede utilizar un vaso), en el que los jugadores posan sus dedos índices. Para comenzar el juego, un participante hace una pregunta y esperan que el puntero se mueva hasta una letra, después a otra... y así hasta formar un mensaje coherente.

A cada lado del tablero hay un "sí" y un "no" y abajo un "adiós". ¡Ojo! Si hay algo que nos han enseñado las películas, es que al terminar la sesión siempre hay que despedirse. Si no... ya tienes sucesos paranormales para rato y siempre suelen acabar en tragedia. ¡Un poquito de educación! 

¿Y de dónde viene este juego? Pues la ouija tiene un origen impreciso (¡esto le da todavía más misterio!),  pero lo que sí se sabe es que surgió en la moda espiritista hacia finales del siglo XIX. Esto dio lugar a una patente registrada en mayo de 1880, declarando al estadounidense Elijah Jefferson Bond como su inventor y a Theresa Maupin y Charles W. Kennard como titulares. Aunque no está claro si inventaron algo o patentaron una de las muchas "tablas parlantes" para comunicarse con los espíritus que circulaban por Europa y Estados Unidos. Eso sí, Kennard creó la empresa para la fabricación del tablero y comenzó a vender los primeros ejemplares en 1890.

Otro dato curioso es que la ouija tiene muchas similitudes con la zairagia, un antiguo sistema de adivinación árabe. 




Fuente texto "Sobre el tablero de Ouija" e imagen: Wikipedia.