12 mayo 2022

Relato bilingüe: El hogar de la botella

Relato: El hogar de la botella. M.A. Álvarez
A principios de año, me invitaron a colaborar en una revista extranjera: Horizonte Literario Contemporáneo (ORIZONT LITERAR CONTEMPORAN), publicación bimestral de Rumanía que reúne escritos en varios idiomas de autores/as de distintos países, con el propósito de promover la literatura contemporánea. Se trata de una publicación internacional, multicultural y multilingüística de 14 años de vida.

¡Me pareció un proyecto muy interesante! Y me puse manos a la obra para escribir un nuevo relato titulado El hogar de la botella, el cual se puede leer en versión bilingüe (español / rumano) en el número 87 de la revista, que corresponde a los meses de enero-febrero de 2022 (pp. 57-58).

Relato: El hogar de la botella. M.A. Álvarez

La versión a rumano ha sido traducida por Monica Dragomirescu, responsable del Dept. hispano. 

A continuación, os traigo al blog el relato (en español).  ¡Espero que os guste!


El hogar de la botella


Relato: El hogar de la botella (M.A. Álvarez). 

Publicado en Horizonte Literario Contemporáneo #87.


Recientemente, sufrí la pérdida de un pariente de una edad muy avanzada y, tras acordarlo con otros familiares, me vi en la obligación de gestionar la venta de su vivienda. Cuanto entré en ella por primera vez, tras el fatídico suceso, una irremediable emoción de tristeza desbordó mi espíritu y, en soledad, sentí cómo despertaron inevitablemente en mí una serie de sensaciones:

Me pareció que aquella casa estaba anclada en otra época. Ya se habían llevado todos los aparatos tecnológicos y lo que los otros herederos consideraron objetos de valor. Solo quedaban los muebles viejos y algunas pertenencias a las que nadie había prestado atención: varios adornos en las vitrinas, libros amarillentos, mantelería…

Comencé a dar una vuelta por el domicilio para comprobar que todo estuviese en orden para cuando llegara el agente inmobiliario con los posibles compradores y, entonces, me llamó poderosamente la atención un objeto en particular: una antigua botella de licor conmemorativa, con un diseño muy peculiar, en uno de los muebles de la cocina.

Pensando en que era posible que los nuevos y futuros propietarios de la casa se deshicieran de ella, decidí quedármela por la curiosidad que envolvía al objeto en sí. Sin embargo, cuando la cogí tuve una extraña impresión: era como si arrancara el objeto del lugar donde originariamente pertenecía, en otra época. Era como si esa botella tuviera una historia, un sitio, una razón de ser y yo la estuviera privando de su entorno, como quien toma unos huevos de un nido de pájaro. Aquel objeto había sido puesto allí, ese era su lugar y yo lo despojaba de él, creyendo que llevándomelo lo salvaría de un oscuro destino.

No obstante, cuando regresé a mi casa con la botella y la dejé en su nuevo rincón, comencé a notar a su alrededor un aura incómoda. Cuando la miraba, sentía que me reprochaba haberla arrancado de su hogar y esta sensación se volvía más intensa a cada día que pasaba. No podía dejar de pensar en la botella, incluso irrumpía en mis sueños. Tuve el impulso de explicarle que yo solo pretendía conservarla y lo hice. Aunque inmediatamente después me pregunté que qué estaba haciendo. Solo era un objeto, un ser inerte… ¿Por qué me oprimía este reproche cada vez que mis ojos se cruzaban con ella? Hasta llegué a disculparme con la botella y decirle que solo quería salvarla, pero ahí permanecía, inmóvil, fría, gélida. Me asustaba… Me asustaba tanto que finalmente decidí devolverla y terminar con esta extraña y sobrecogedora sensación que me corroía por dentro.

Así que regresé a la casa de mi pariente con la firme intención de dejarla en su sitio. Lo hice de inmediato y me marché.

Poco después, cuando la nueva familia se mudó a la vivienda, me enteré de que habían tirado todo lo que quedaba en la casa para hacer reformas y hacer hueco a sus propias pertenencias. Un escalofrío recorrió mi espalda: ¿dónde estaría la botella?

Una noche, la encontré en mi propia casa. Nunca supe cómo había vuelto a mí pero, desde entonces, me atormenta haciéndome entender una y otra vez que tengo que volver a llevarla a su sitio. Sin embargo…

¿Cómo puedo hacer que comprenda que ya no hay ningún sitio a dónde volver?

FIN


***
Portada del post: 
Imágenes de de Jennifer Elder y Paul Sprengers en Pixabay


4 comentarios:

  1. ¡¡Hola M.A!! Estupenda colaboración, ser traducida a otro idioma es genial, ojalá algún día tus obras se traduzcan a muchos más idiomas. Como siempre, tu relato, no nos deja indiferente y seguro que ha gustado a todos los que la leyeron en la revista. Besitos.

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  2. ¡Hola! Un relato muy original y bien escrito, todos tus textos lo están, M.A., me alegra que conste en dos idiomas en el ejemplar de la revista, porque la calidad lo merece de veras. Te felicito. Un abrazo.

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  3. Muy buen relato me dio hasta miedito. Te mando un beso.

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  4. ¡Hola, MA! ¡Qué buen relato! Me encantó cómo la historia pasa del terror a, diría, la compasión. Logras que empaticemos con esa botella que en principio parece anunciar algo malo, para luego resultar la nostalgia de un pasado que no regresará. La sensación de pérdida que deja el relato duele. Un abrazo!

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