10 marzo 2022

El Sr. Hoggans, uno de los personajes más odiados de «Casos descartados»

Como dice el título de la entrada, el Sr. Hoggans es uno de los personajes más odiados de mi novela CASOS DESCARTADOS. Y no es para menos... es de esos personajes secundarios que se hacen fastidiosos para el protagonista. Cada vez que Sigmund entra en la comisaría, el agente Hoggans tiene reservado un comentario burlesco para él, ya que no lo toma en serio.

Desempolvando dibujos, he encontrado esta ilustración de Hoggans que realicé en el año 2012, cuando terminé de escribir la novela (Casos descartados fue mi primera novela escrita, pero segunda publicada). Ya vemos en la expresión de Hoggans que no suele tramar nada bueno je, je, je. 

Hoggans, personaje de Casos descartados.

En esa fecha, estuve realizando el diseño de este personaje, así como otros diseños de personajes de la novela. 



Esta ilustración de Hoggans la dibujé junto con otra de Sigmund en ese mismo año. 

Algunas de las personas que han leído la novela me han comentado acerca de Hoggans como un personaje al que se le coge cierta rabia. ¡Y no me extraña! El señor Hoggans no es un personaje simpático ni amable, desde luego. Nació como un personaje odioso y ese es su papel en la novela. Carlotta suele llamarlo el "agentucho" y cosas así. 

A continuación, os invito a leer un fragmento del Capítulo 1 (El caso del alquimista) en el que aparece su primer diálogo con Sigmund, el protagonista de la novela (la historia está narrada por él en primera persona). El fragmento pertenece a una escena en la que Sigmund, en comisaría, recupera un documento con una declaración que Hoggans había tirado a la papelera, sobre un caso insólito:


DIÁLOGO


Aproveché entonces para sentarme disimuladamente en su silla y recuperé el documento de la papelera, que guardé enseguida en mi bolsillo. Mas Hoggans volvió antes de que me diera cuenta y me sorprendió con un berrido gutural.
—¡Eh! ¿Qué hace en mi escritorio? Mis cosas son privadas, ¡lárguese de ahí! 
Me levanté raudo para no provocar una desagradable discusión y me disculpé:
—Lo siento, solo buscaba algo que había perdido —le respondí con lo primero que vino a mi mente.
—¿El qué? ¿Un tornillo? Ja, ja, ja —me replicó riendo a carcajadas.

Los que estaban alrededor le oyeron y le acompañaron con un coro de risas.

El humor de ese agente era tan fastidioso como su semblante… Su rostro, envuelto en una de esas inquietantes barbas que desaparecen a la altura del mentón, mostraba siempre una expresión a medio camino entre la burla y la irritación, preparado para decantarse por una u otra opción.

Realmente, no supe bien qué responderle y estaba más interesado en leer aquella declaración que había adquirido con éxito, así que abandoné la comisaría sin mediar palabra. Más tarde, ya en casa, se me ocurrieron cientos de cosas que podía haberle contestado en ese momento. 

¡Cuántas veces me había pasado ya eso!

*****


Y así suele ser cuando Sigmund se cruza con Hoggans, soltando siempre el agente algunas de sus perlitas 😅.

Por si tenéis curiosidad, en mi web tenéis toda la información sobre la novela:

¡Espero que os haya gustado!


4 comentarios:

  1. Hola M.A!! Cuando lees una novela los personajes,a veces, en nuestra cabeza nada tienen que ver con los que originariamente ha imaginado el autor, pero en esta ocasión he reconocido al Sr. Hoggans a la primera. Realmente es un personaje odioso en la novela y nadie mejor que tú para ponerle cara. Hoggans nunca creyó en Sigmund y el lector no le puede perdonar a Hoggans ese hecho,pues Sigmund es muy querido por el lector. Me ha encantado la ilustración. Besitos.

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    1. ¡Hola! Gracias por comentarme sobre este "vínculo" Sigmund-Hoggans-Lector, me alegra saber que sí pude transmitir bien esta idea en la novela, en la que hay un personaje irritante con respecto al protagonista y quien lea el libro lo perciba así junto con él. Cada vez que leo comentarios en los que me expresáis que Sigmund llega a ser un personaje muy querido, me hace muy muy feliz.
      Un abrazo :)

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  2. Lo mejor que le puede pasar a un escritor que tus villanos no sean queridos . Eso quiere decir que a la gente le gusta tu obra. Te mando un beso.

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    1. ¡Hola, J.P.! Muchas gracias por esta observación. Creo que es cierto, los villanos tienen su razón de ser y precisamente crean esa contrapartida tan necesaria en muchas historias.
      Un abrazo :)

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